martes, 31 de agosto de 2010

Un cuento para Diego

Una historia increíble


Abuela Cris y Diego en una visita al museo del mar (Vigo) al fondo las islas Cíes


Había una vez un niño que le gustaba mucho, muchísimo el mar. Su abuela le contaba historias increíbles que sucedían con los peces sobre todo los días de tormenta. Para que sucedieran cosas fantásticas, los mejores días eran esos de chubascos con grandes claros y nubarrones negros, esas nubes que en ocasiones besan el mar para luego salir corriendo otra vez hacia lo alto… Pero lo mejor de estas historias era ir a comprobarlo así que una tarde de invierno Diego y la abuela bien abrigados fueron en busca de una de estas historias increíbles.
Hacia mucho viento y algo de frío, llevaban ya un buen rato esperando algún acontecimiento cuando de repente empezó a llover con mucha fuerza. Un poco desilusionados corrieron al abrigo de una vieja caseta de marineros y desde allí vieron como la lluvia y las nubes negras cubrían las islas y todo el horizonte. En muy poco tiempo todo se puso muy negro y el mar rugía amenazante.
Los dos, al abrigo de la lluvia, esperaban pacientemente el momento mágico y entonces sucedió que la lluvia se hizo muy lenta tanto que podían contarse las gotas una a una mientras caían sobre el agua del mar, unas gotas tan gordas y tan pesadas que al caer hacían unos agujeros y unos círculos preciosos en el agua. Fue entonces cuando se dieron cuenta que ya no llovía en el horizonte aparecieron las islas y lo que tenían delante de ellos era una nube de esas que baja a besar el mar mientras los peces sacan sus cabecitas por los agujeros que hacen las gotas. Dicen que algunos saltan dentro de la nube y se dejan llevar muy alto, muy alto hasta que la nube regresa y los deja caer en el al agua haciendo grandes agujeros.


Un conto para Diego (Unha historia increíble)

Había unha vez un neno que lle gustaba moito, moitísimo o mar. A súa avoa contáballe historias incribles que sucedían cos peixes sobre todo os días de tormenta. Para que sucedesen cousas fantásticas, os mellores días eran eses de chuvascos con grandes claros e nuboeiros negros, esas nubes que en ocasións bican o mar para logo saír correndo outra vez cara ao alto... Pero o mellor destas historias era ir comprobalo, así que unha tarde de inverno Diego e a avoa ben abrigados foron en busca dunha destas historias incribles.
Cara a moito vento e algo de frío, levaban xa un bo intre esperando algún acontecemento cando de súpeto empezou a chover con moita forza. Un pouco desilusionados correron ao abrigo dunha vella caseta de mariñeiros e desde alí viron como a choiva e as nubes negras cubrían as illas e todo o horizonte. En moi pouco tempo todo púxose moi negro e o mar ruxía ameazante. Os dous, ao abrigo da choiva, esperaban pacientemente o momento máxico, e entón sucedeu que a choiva fíxose moi lenta tanto que podían contarse as pingas unha a unha mentres caían sobre a auga do mar, unhas pingas tan gordas e tan pesadas que ao caer facían uns buracos e uns círculos preciosos na auga. Foi entón cando se deron conta que xa non chovía no horizonte apareceron as illas e o que tiñan diante deles era unha nube desas que baixa a bicar o mar mentres os peixes sacan os seus cabeciñas polos buracos que fan as pingas. Din que algúns saltan dentro da nube e déixanse levar moi alto, moi alto ata que a nube regresa e déixaos caer ao auga facendo grandes buracos.


Cuentos de camelias y otros relatos creados por abuela Cris

miércoles, 11 de agosto de 2010

La garrafa

Ella es de cristal, frágil y dura. Colgada del viejo perno que hiere la piedra, se deja acariciar por la luz. Encerrada en su burka de macramé se siente protegida.
Ya tiene muchos años, pero su piel de cristal se conserva como la de una quinceañera, limpia, sin huellas del paso del tiempo. Tan solo el azul descolorido de su cárcel de macramé la delatan. Nació para ser garrafa, nació para ser protegida. Ella sabe que su piel es transparente, pero nunca pudo imaginar la belleza de la luz… hasta que llego la camelia. Ella le enseño con sus hojas lo hermoso que puede ser el cristal cuando se deja invadir por la luz.


Camelia y garrafa (reticulata, "Captain Rawesn" )


Foto realizada por abuela Cris

A garrafa

Ela é de cristal, fráxil e dura. Colgada do vello perno que fere a pedra, déixase acariñar pola luz. Encerrada no seu burka de macramé sintese protexida. Xa ten moitos anos, pero a súa pel de cristal consérvase como a dunha quinceañeira, limpa, sen pegadas do paso do tempo. Tan só o azul descolorido do seu cárcere de macramé delátana. Naceu para ser garrafa, naceu para ser protexida. Ela sabe que a súa pel é transparente, pero nunca puido imaxinar a beleza da luz... ata que chegou a camelia. Ela ensínolle coas súas follas o fermoso que pode ser o cristal cando se deixa invadir pola luz.

lunes, 9 de agosto de 2010

Galicia está de vacaciones

En las rías bajas la actividad de pesca se hace más plácida
Nas rías baixas a actividade de pesca faise máis plácida


Dorna en Beluso, Bueu

Y el atardecer…
E o solpor...



Solpor, Cruceiro da Lanzada
Algunas camelias alegres recuerdan días de juerga y garrafón
Algunhas camelias festeiras recordan días de esmorga e garrafón.

En sentido figurado. Garrafa con burka - Fotos realizadas por abuela Cris

miércoles, 4 de agosto de 2010

exposición 2010

Mami, te dejo una sorpresita...
En los vídeos aparece la exposición de fotografía realizada este año 2010.
video

domingo, 1 de agosto de 2010

Diplomacia

Camelia japónica, Eugenia de Montijo

¿Ves? No hay como pedir las cosas con diplomacia. Bajaron las temperaturas, estamos contentas.
Firmado
Las camelias de la abuela Cris

Paisaje invertido (copa y hoja de camelia)

Ves? Non hai como pedir as cousas con diplomacia. Baixaron as temperaturas, estamos contentas.
Asinado
As camelias da avoa Cris
Fotos realizadas por abuela Cris