Mostrando entradas con la etiqueta cuentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuentos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de julio de 2009

Desde la ventana

Desde el Hospital Domínguez (Pontevedra) Habitación 107 (Vistas al gran patio)

Este verano esta confundido. En cierto modo nos favorece, no hace calor, llueve…
Mi madre ha sufrido un terrible accidente y estamos obligadas (tras una operación de cadera) a contemplar este tonto verano desde la ventana de un hospital.
El ventanal tiene vistas a un gran patio. Hoy llueve. El sonido de la lluvia nos relaja. Me asomo y veo los árboles, son árboles ya viejos y son muchos me parece contar más de 60 todo un bosque en un patio enorme. La lluvia los moja y ellos frenan la velocidad del agua que cae mansamente a sus pies. No se muy bien que tipo de árboles son, tienen grandes ramas llenas de hermosas hojas verde oscuro. Me gusta ver como el viento las mece y cuando esto sucede puede verse la otra cara de las hojas un verde claro y textura de piel de melocotón. Por las mañanas suelen venir las gaviotas, hacen toda clase de acrobacias aéreas sorteado los árboles con una habilidad extraordinaria, mientras emiten toda clase de sonidos, algunas se posan en lo alto orgullosas de sus majestuosos vuelos. En ocasiones puedo verlas codo con codo con los gorriones. Ellas tan grandes y ellos pequeños pero tan iguales, tan poderosos en el vuelo. Es magnifico contemplar estas aves, mar y tierra juntos dominando todo el espacio de este enorme patio.
Las gaviotas nunca se acercan a nuestra ventana, pero los gorriones si, ellos se hacen más familiares, además duermen en los viejos árboles y al atardecer los sientes parlotear, casi discutir unos con otros. Las gaviotas no. Las gaviotas, estoy segura que pasan la noche en el mar cerca de la desembocadura de los ríos, para beber un poco de agua dulce.
Lo mejor del patio sucede por la noche. Entre los gruesos troncos de los árboles, hay luces, unas son blancas y otras más amarillas. Esa luz proyecta la sombra de los troncos hasta el cielo haciéndolos gigantescos. Entonces descubres allá en lo alto, la luna, las estrellas y todo es tan hermoso que suelo quedarme un tiempo contemplándolo todo.

A.Cris

viernes, 19 de junio de 2009

La reina mala

Érase una vez una reina grande y poderosa, pero no era nada, nada hermosa. Vivía en un estanque lleno de hermosas plantas acuáticas y siempre llevaba sobre su cabeza una corona de oro para que todos la reconocieran inmediatamente. Era la reina de las ranas, pero esta Reina era orgullosa, malvada y siempre estaba enfadada. Odiaba a las libélulas y mariposas y mientras les gritaba - ¡fuera de mi reino! ¡No me dejáis atrapar las moscas! –resoplaba con tanta fuerza que todas huían espantadas
Los peces del estanque ya no podían soportarla más y los juncos, con disimulo pinchaban a la reina mala en las ancas para fastidiarla un poco.
Cerca del estanque crecía una hermosa camelia y la reina rana envidiaba tanto su belleza que no podía soportarlo. Cada vez que una camelia se caía y se rompía en mil pétalos la reina mala se reía burlona, pero la camelia que era mágica enseguida lucia otra flor y otra y así siempre.
Esto hacia aumentar el mal humor de la reina y los habitantes de estanque ya no podían soportarla más. Entonces sucedió que una camelia cayo rota en mil pétalos y como siempre la reina rana se rió y burló de ella, pero una ligera brisa hizo que un pétalo fuera volando hasta que se quedo posado en la corona de oro de la reina. Cuando esta se dio cuenta empezó a sacudir la cabeza diciendo – ¡fuera de mi corona pétalo estúpido! Y tanto la sacudió que pétalo y corona cayeron a las frías aguas del estanque hundiéndose hasta el fondo. En ese mismo momento, la reina de las ranas se hizo transparente y ya nadie podía verla.
Todos quedaron muy contentos pensando que ya no verían más a la reina mala y fue verdad ya no la veían pero… seguían oyendo sus risas burlonas y ahora era peor porque estaba muy enfadada y reclamaba su corona de noche y de día haciendo tanto jaleo que casi no podían dormir. Ni libélulas, ni mariposas, ni los caracoles que tienen fama de sordos podían hacerlo.
Entonces la camelia mágica pensó que lo mejor seria rescatar la corona del fondo del estanque y dársela para que se estuviera callada, pero conociendo como conocía a la reina, eso no seria suficiente, tendría que utilizar toda la magia.
Esperaron a que la reina, cansada, se quedase profundamente dormida y entonces, otra vez, un pétalo de una camelia rota en mil pedazos calló sobre las frías aguas del estanque y con ayuda de los peces y las libélulas fueron hasta el fondo, sacaron la corona de oro y se la colocaron a la reina mientras estaba dormida. Al instante, la reina dejo de ser transparente y mientras esta se reía quedo convertida en estatua para siempre.

Fin
Desde entonces muchas, muchísimas personas vienen a ver la estatua de la reina rana y muchos dicen, que un día llegará una princesa besará la rana y esta se convertirá en príncipe… pero eso yo no me lo creo.




A Raiña mala

Érase unha vez unha raíña grande e poderosa, pero non era nada, nada fermosa. Vivía nun estanque cheo de fermosas plantas acuáticas e sempre levaba sobre a súa cabeza unha coroa de ouro para que todos recoñecésena inmediatamente. Era a raíña das ras, pero esta Raíña era orgullosa, malvada e sempre estaba enfadada. Odiaba ás libélulas e bolboretas e mentres lles gritaba - ¡fóra do meu reino! ¡Non me deixades atrapar as moscas! - resoplaba con tanta forza que todas fuxían espantadas. Os peixes do estanque xa non podían soportala máis e os xuncos, con disimulo picaban á raíña mala nas ancas para amolala un pouco. Cerca do estanque crecía unha fermosa camelia e a raiña ra envexaba tanto a súa beleza que non podía soportalo. Cada vez que unha camelia caíase e rompía en mil pétalos a raíña mala ríase burlona, pero a camelia que era máxica enseguida lucia outra flor e outra e así sempre. Isto cara a aumentar o mal humor da raíña e os habitantes do estanque xa non podían soportala máis. Entón sucedeu que unha camelia caeu rota en mil pétalos e como sempre a raiña ra riuse e burlou dela, pero unha lixeira brisa fixo que un pétalo fose voando ata que quedou pousado na coroa de ouro da raíña. Cando esta se deu conta empezou a sacudir a cabeza dicindo - ¡fóra da miña coroa pétao estúpido! - E tanto a sacudiu que pétao e coroa caeron ás frías augas do estanque afundíndose ata o fondo. Nese mesmo momento, a raíña das ras fíxose transparente e xa ninguén podía vela. Todos quedaron moi contentos pensando que xa non verían máis á raíña mala e foi verdade xa non a vían pero... seguían oíndo as súas risas burlonas e agora era peor porque estaba moi enfadada e reclamaba a súa coroa de noite e de día facendo tanto balbordo que case non podían durmir. Nin libélulas, nin bolboretas, nin os caracois que teñen fama de xordos podían facelo. Entón a camelia máxica pensou que o mellor seria rescatar a coroa do fondo do estanque e darlla para que se estivese calada, pero coñecendo como coñecía á raíña, iso non seria suficiente, tería que utilizar toda a maxia. Esperaron a que a raíña, cansada, quedase profundamente durmida e entón, outra vez, un pétalo dunha camelia rota en mil pedazos caiou sobre as frías augas do estanque e con axuda dos peixes e as libélulas foron ata o fondo, sacaron a coroa de ouro e colocáronlla á raíña mentres estaba durmida. Ao instante, a raíña deixo de ser transparente e mentres esta ríase quedou convertida en estatua para sempre.
Fin
Desde entón moitas, moitísimas persoas veñen ver a estatua de raiña ra e moitos din, que un día chegará unha princesa bicará a ra e esta converterase en príncipe...pero iso eu non mo creo.


Cuentos de camelias y otros relatos creados por A.Cris
Fotos realizadas por A.Cris

viernes, 27 de marzo de 2009

La Playa

Cuando la marea estaba alta era un gustazo tirarse desde los viejos muelles de madera. (1)

Nunca fue playa de berberechos, lo fue por accidente. A los muelles de madera llegaban pequeñas embarcaciones repletas de agujas y berberechos para las fábricas de conserva que se apiñaban entre pequeñas casas por toda la ribera. Durante la descarga las gaviotas revoloteaban entre las embarcaciones para tragarse todo lo que caía al mar, incluso se atrevían a posarse en las cestas que las mujeres trasladaban en su cabeza hasta las fábricas.
No es difícil imaginar el maravilloso espectáculo de hombres, mujeres, embarcaciones y gaviotas junto el mar. Día a día, durante la descarga caían muchos berberechos y la playa poco a poco fue sembrada de manera casual y espontánea con un tipo de molusco propio de otro lugar.
La niña podía pasar las horas muertas recogiéndolos, tanto que tenían que venir a buscarla al perder entretenida la noción del tiempo. Ella aprendió a nadar en la playa y empezó a tirarse desde los muelles de madera con la protección de su inseparable amigo “el flotador” ya sabía nadar pero le daba miedo tirase sin él. Un día su hermano y otro amigo, en un descuido, la tiraron al agua si su flotador y entonces… descubrió el placer de adentrarse en el mar y resurgir como una sirena. Nunca más necesito la protección de su amigo.
En los últimos años, el mar bramaba y rugía cada vez con más fuerza y esto empezaba a inquietar mucho a las gentes del lugar. Los temporales de invierno anegaban los edificios más cercanos, que ahora ocupaban los terrenos de las antiguas fábricas y el viento mezclado con la salitre, llegaba hasta la huerta quemando las hojas de las camelias. Atrás quedaban los tiempos en los que siendo niña podía ver el mar.

La niña y su familia. Al fondo la ría, la isla de Tambo y el ir y venir de los Barcos. (2)

Solía sentarse en el suelo, las fábricas y casas eran bajas, ante sus ojos se extendía la más hermosa de las rías, la isla de Tambo, el ir y venir de los barcos y el horizonte. Contemplándolo día a día aprendió a predecir el tiempo del día siguiente. En verano salía corriendo de casa cruzaba la carretera, (sin apenas coches) y sin parar llegaba a los muelles de madera para preguntar - ¿Qué tal esta el agua?- a lo que todos los niños respondían ¡Está como el caldo! Para luego comprobar al zambullirse que casi cortaba de lo fría que estaba. Tiempos de una hermosa niñez mecida por la mar.
Las fabricas fueron cerrando poco a poco y los terrenos fueron codiciados por hombres de negocios y mientras la niña crecía, crecían también los edificios, la ría fue ocultada a los ojos de una joven adolescente, que para compensar la perdida comenzó a plantar camelias para tapar un poco la vista de tantos edificios.
Las cosas empeoraron cuando alguien decidió ganar terreno al mar. Desapareció la playa, los muelles de madera y el mar quedo lejos, culto por los talleres navales y las vallas que ahora impedían el acceso.
Aquel día la mar rugía de manera tan alarmante que las autoridades temían la peor de las galernas. Los talleres navales estaban anegados y sobre las vallas del puerto rompían las olas con una fuerza inaudita, tanto que los edificios cercanos tuvieron que ser desalojados.
Ella tuvo que ceder su huerta a las autoridades y entre camelias montaron tiendas de campaña para acomodar a los refugiados. Cada minuto que pasaba, la fuerza del mar rompía y superaba todas las barreras. Aquella noche se lleno de tinieblas, fue dura y cruel, muy cruel, los ruidos y la oscuridad eran espantosos, y la noche se hizo interminable. Nadie sabía que estaba pasando, acurrucados en las tiendas y protegidos por las camelias, esperaba una tregua.
Al alba todo estaba en calma y ante los ojos de los refugiados, apareció otro mundo. Los edificios habían desaparecido, y los talleres navales dejaban paso ahora a una hermosa playa… El mar por fin había reclamado lo que era suyo.
A. Cris

La niña hoy convertida en abuela sigue viviendo en el mismo lugar en que nació, y solo con cerrar los ojos puede ver la ría, la isla de Tambo y el ir y venir de los barcos. (2) Imagen actual.

Bajo esta avenida esta la playa los muelles de madera el mar… contrario a la Atlántida esta fue tragada por los hombres. (1) Imagen actual.

Esta es una historia real incompleta ¡cuidado! Ahora la mar podría terminarla.

jueves, 5 de marzo de 2009

Lugrís, O barco en botella


Urbano Lugrís es un pintor gallego que siempre me cautivo, por su estilo y su fantasía. Muchas veces venia a Marín y Bueu y quien sabe si en aquellas visitas que de novios hacíamos al entonces museo privado de la familia Massó en Bueu nos toparíamos alguna vez con el. El museo antiguo tenía el encanto de lo personal y siempre que querías verlo un señor en la puerta, amablemente te dejaba pasar. Nos encantaba ver la magnifica colección de barcos en botella y estoy segura que Lugrís tomaría como modelo alguno ya que era amigo de la familia.
Si es verdad que existe un lugar donde todos nos encontramos más allá de la vida, yo lo buscaré y hablaré con el de monstruos marinos, de caracolas, de barcos en botella de Julio Verne y entre relato y relato lo veré pintar. 

 Nos casamos en 1970 y seguíamos con la idea de conseguir un barco en botella. Un día Antonio apareció con una gran botella de “Coñac 501, Carlos y Javier de Terry" y me dijo ¿tu quieres un barco en botella? Pues yo te lo hago.
En 1973 moría Lugrís y aquella Navidad el barco en botella ya estaba terminado.
Hace muy pocos días se me ocurrió hacer un pequeño relato inspirándome en el barco en botella y por esas casualidades de la vida coincide con el regalo de un libro de “Antón Patiño – Urbano Lugrís - Viaje al corazón de Océano”https://www.casadellibro.com/libro-urbano-lugris-viaje-al-corazon-del-oceano/9788495364784/1237772 un libro muy bien documentado y con laminas a color de la obra del pintor. En la pagina 86 una de las laminas lleva la siguiente nota
“Desde el balcon” Urbano Lugrís"
Mi intención era hacer un pequeño homenaje al barco en botella de Antonio, pero sin quererlo tal como empiezo el relato y por su contenido rindo homenaje también a Lugrís. Asi que a la hora de hacer la foto quise poner los dos elementos que salen en primer plano, la botella y la flor, que según un comentarista del cuadro de Lugrís es una rosa pero yo juraría que es una Camelia.

O barco en botella. Conto
Desde o balcón viuno atracar con mestría. O capitán saltou a porto para sentar na taberna máis próxima e contemplar desde alí o seu vello bergantín. Os dous puñan fin ás súas aventuras, a tantos anos de viaxes nos que superaran infernais temporais, calmas insoportables, destinos incertos e unha vida fantástica, moita vida xuntos. Chegada a hora, o barco desaparecería, pero o capitán non estaba disposto a consentilo, el non podía separarse do seu barco. Saíu da taberna cunha botella na súa man e con paso decidido achegouse á rampla e aos poucos penetrar na auga ata os xeonllos, lavou a botella coa auga salgada e unha vez ben limpa tomou o camiño da súa casa. Aquela noite non puido durmir e antes de que amencese xa tiña posta unha especie de masilla no interior da botella e cunha barita longa moldeaba a masa dándolle forma simulando as ondas do mar e máis tarde preparou un pincel que suxeito á barita. Con sumo coidado foi dando a cor azul ultramar e logo o branco para a crista das ondas. Agora só tiña que meter o barco e para iso necesitaría un pouco de maxia... Logo duns días de pescudas, por fin puido acudir á casa dunha feiticeira famosa polos seus poderes. Sobre a mesa deixou caer unha apreciable cantidade de onzas de ouro pedíndolle a cambio que fixese un encantamento para reducir o tamaño do seu barco de tal xeito que collese dentro da botella. A feiticeira aceptou o encargo, pero antes advertiu ao capitán “unha vez feito non se poderá dar marcha atrás”. Antes do alba acudiron ao porto e tras un cantos conxuros, o barco empezou a reducir o seu tamaño ata quedar tan pequeno, que o capitán puido recollelo da auga coa palma da súa man. De regreso a casa amencía, a brisa do mar deslizábase entre os dedos da súa man que agora suxeitaban o diminuto barco, mentres, sentía unha estraña sensación de frío e calor que percorría todo o seu corpo. Xa na casa e animado pola ansiedade, rapidamente dispúxose a introducir o barco na botella... pero con desolación deuse conta que non podía facelo, os paus do barco non entraban polo pescozo da botella. Entón acudiu de novo á bruxa, pero esta díxolle que xa non tiña remedio, o conxuro non se podía modificar, pero lle deu a dirección dun artesán, quizais este home podería darlle algún tipo de solución. Así o fixo e rogoulle ao artesán que o acompañase á súa casa, alí ensínolle o barco e o problema. O artesán sorriu e empezou a traballar. Primeiro ato unhas finas cordas ás puntas dos paus do barco, logo con moito coidado preto da súa base foi cortándoos case do todo un a un ata que puido dobralos, engadindo ao corte unha potente dose dun pegamento especial e moi amodo foi introducindo o barco polo pescozo da botella, cando o tubo dentro tirou con mestría das cordas e os paus puxéronse en pé quedando xa fixos pola acción do potente pegamento. Fai xa moitos anos que morreu o capitán e no porto aínda hoxe coméntase a estraña desaparición daquel vello bergantín.
A.Cris
Fotos realizadas por A.cris
“O barco en botella” relato creado por A.crisHay una traducción del relato en comentarios poner las dos se me hacia demasiado largo

martes, 3 de febrero de 2009

La taza - A cunca


En aquel rincón vivían, un balde, la jarra, las copas y una taza. Cada uno tenía sus propias historias, el balde contaba muchas veces como había sido construido hacia ya cincuenta años, con madera de teka en un taller de carpintería de rivera y como entre barco y barco, Pepe un experto carpintero le había dado forma. Las copas contaban historias más recientes, su fragilidad no les permitía durar muchos años, pero al acompañar la mesa a diario conocían muchas historias de la familia. La jarra mucho más antigua, se jactaba de de tener más valor en antigüedad que el balde gracias a un milagro de supervivencia, algo de cristal que supera los cincuenta años ya tiene su merito. Pero la taza… la taza, nunca contaba nada. Un día de esos en el que todos se animaban a contar sus historias, preguntaron a la taza ¿y tú? ¿No tienes historia? Cuéntanos algo, de ti no sabemos nada. Tras la pregunta vino un largo silencio… hasta que tímidamente la taza dijo;
Érase una vez una taza que tenia muchos años, tantos que había perdido la cuenta. En la época de floración de las camelias su dueña caprichosamente la cubría de pétalos que unas veces eran blancos, otras rojos y otras de variados colores. Pero los pétalos no estaban allí solo de adorno, estos escondían una vieja llave que reposaba en el fondo de la taza. Cuando las camelias dejaban de florecer, desaparecían los pétalos y la llave y allí se quedaba la taza sola hasta la época siguiente, en la que volvía a llenarse de pétalos para esconder de nuevo la llave.
En este punto, las copas curiosas preguntaron a la taza si savia para que era la llave y donde estaba cuando ella no la tenia.
No estoy muy segura - contesto la taza- pero yo sospecho que es la llave de las camelias, hay unos meses al año que no les queda más remedio que salir y tienen que guardarla en algún sitio, se ve que les gusta la taza y cuando deciden irse cogen la llave y se van. A.Cris


A cunca

Naquel recuncho vivían, un balde, a xerra, as copas e unha cunca. Cada un tiña as súas propias historias, o balde contaba moitas veces como fora construído cara a xa cincuenta anos, con madeira de teka nun taller de carpintería de riveira e como entre barco e barco, Pepe un experto carpinteiro deulle forma. As copas contaban historias máis recentes, a súa fraxilidade non lles permitía durar moitos anos, pero ao acompañar a mesa a diario coñecían moitas historias da familia. A xerra moito máis antiga, jactabase de de ter máis valor en antigüidade que o balde grazas a un milagre de supervivencia, algo de cristal que supera os cincuenta anos xa ten o seu merito. Pero a cunca... a cunca, nunca contaba nada. Un día deses no que todos animábanse a contar as súas historias, preguntaron á cunca, e ti? Non tes historia? Cóntanos algo, de ti non sabemos nada. Tras a pregunta veu un longo silencio...ata que timidamente a cunca dixo; Érase unha vez unha cunca que tiña moitos anos, tantos que perdera a conta. Na época de floración das camelias a súa dona caprichosamente cubríaa de pétalos que unhas veces eran brancos, outras vermellos e outras de variadas cores. Pero os pétalos non estaban alí só de adorno, estes escondían unha vella chave que repousaba no fondo da cunca. Cando as camelias deixaban de florecer, desaparecían os pétalos e a chave e alí quedaba a cunca soa ata a época seguinte, na que volvía encherse de pétalos para esconder de novo a chave. Neste punto, as copas curiosas preguntaron á cunca se savia para que era a chave e onde estaba cando ela non a tiña. Non estóu moi segura - contesto a cunca- pero eu sospeito que é a chave das camelias, hai uns meses ao ano que non lles queda máis remedio que saír e teñen que gardala nalgún sitio, vese que lles gusta a cunca e cando deciden irse collen a chave e vanse.


Fotos realizadas por A.Cris
Cuentos de camelias y otros relatos creados por A.Cris

lunes, 26 de enero de 2009

Sujetando la tierra - Suxeitando a terra


Hace muchos, muchos años el mundo, nuestro planeta Tierra, estaba loco, tan loco que no paraba de dar vueltas y la gente se mareaba mucho, unas veces giraba sin parar otras daba saltos como una pelota y otras giraba tanto que sI te pillaba en la cama durmiendo te tiraba al suelo y te despertaba con un susto tremendo. Entonces los jefes del mundo, decidieron buscar un héroe que fuera capaz de frenar el mundo. Los que se sintieran capaces deberían presentar un buen currículo y hacer o presentar una prueba demostrando que podían hacerlo. Los primeros en presentarse fueron unos elefantes grandísimos que tenían una fuerza increíble. Para demostrar que podían frenar un poco al mundo, los elefantes se pusieron a sujetarlo con todas sus fuerzas pero con tanto esfuerzo empezaron a sudar muchísimo y como el mundo era redondo les resbaló y el mundo siguió loco, loco. Más tarde se fue presentando mucha más gente, hombres gigantes, pescados gigantes como las ballenas, incluso las hormigas que con un sistema de cosquillas muy sofisticado pretendían parar a la Tierra, pero que fue todo un fracaso porque con la risa la Tierra se movía mucho más. Total, que el tiempo pasaba y nadie era capaz de frenar aquel mundo loco. Y la Tierra cada vez giraba con más velocidad y sus habitantes siempre estaban muy mareados. Un día se presentaron unas chicas con un currículo delante de los jefes del mundo diciendo que ellas sí podrían hacerlo y que se las dejaban se lo demostrarían. Con un poco de desconfianza uno de los jefes del mundo dijo: queremos ver el currículo, las jóvenes se lo presentaron y los jefes comenzaron a leer lo siguiente.
Especie - Árbol milenario
Nombre -Camelia
Apellidos -Japónica
Profesión o estudios -Licenciadas en botánica superior de la universidad del mundo. Master- de tonos verdes para hojas de camelias (en la misma universidad)
Master - de colores y formas para flores de camelia (en la misma universidad)
Master - de luz y brillo para camelia blanca (en la misma universidad)
Master -de desarrollo de raíces y reproducción de camelias (en la misma universidad)
Doctorado - realizado en China y Japón origen de la especie.
Ante semejante currículo a los jefes, no les quedó más remedio que dejarles hacer la prueba a las chicas. Las camelias empezaron a recorrer el mundo y se fueron colocando en puntos estratégicos. Los árboles empezaron a crecer y a desarrollar sus raíces, estas eran tan abundantes y fuertes que pronto empezaron a frenar la Tierra, los habitantes ya nunca más sufrieron mareos ni caían de la cama, el mundo giraba despacio y daba gusto vivir en él. Las camelias fueron nombradas heroínas del mundo y se les dio cómo regalo una parte del mundo para vivir. Esa parte del mundo se llama Galicia y desde entonces las camelias viven aquí con sus flores de colores alegres, más alegres que la nariz de un payaso, con sus flores de color blanco que brillan como el sol en los días nublados y son las estrellas cuando llega la noche, con sus hojas siempre verdes refugio de miles de pájaros cuando llueve y con sus fuertes raíces sujetando muy bien la Tierra.

Canelia japónica

SUXEITANDO A TERRA
Fai moitos, moitos anos o mundo, o noso planeta Terra, estaba tolo, tan tolo que non paraba de dar voltas e a xente mareábase moito, unhas veces viraba sen parar outras daba saltos como unha pelota e outras viraba tanto que se te pillaba na cama durmindo tirábate ao chan e espertábate cun susto tremendo. Entón os xefes do mundo, decidiron buscar a un heroe que fose capaz de frear o mundo. Os que se sentisen capaces deberían presentar un bo currículo e facer ou presentar unha proba demostrando que podían facelo. Os primeiros en presentarse foron uns elefantes grandísimos que tiñan unha forza incrible. Para demostrar que podían frear un pouco ao mundo, os elefantes puxéronse a suxeitalo con todas as súas forzas pero con tanto esforzo empezaron a suar moitísimo e como o mundo era redondo esvaroulles e o mundo seguiu tolo, tolo. Máis tarde foise presentando moita máis xente, homes xigantes, peixes xigantes como as baleas, ata as formigas que cun sistema de cóxegas moi sofisticado pretendían parar á Terra, pero que foi todo un fracaso porque coa risa a Terra movíase moito máis. Total, que o tempo pasaba e ninguén era capaz de frear aquel mundo tolo. E a Terra cada vez viraba con máis velocidade e os seus habitantes sempre estaban moi mareados. Un día presentáronse unhas mozas cun currículo diante dos xefes do mundo dicindo que elas si poderían facelo e que se as deixaban demostraríanllelo. Cun pouco de desconfianza un dos xefes do mundo dixo: queremos ver o currículo, as mozas presentáronllo e os xefes comezaron a ler o seguinte.
Especie - Árbore milenaria
Nome - Camelia
Apelidos - Xapónica
Profesión ou estudos - Licenciadas en botánica superior da universidade do mundo.
Master - de tons verdes para follas de camelias (na mesma universidade)
Master - de cores e formas para flores de camelia (na mesma universidade)
Master - de luz e brillo para camelia branca (na mesma universidade)
Master - de desenvolvemento de raíces e reprodución de camelias (na mesma universidade)
Doutoramento - realizado en China e Xapón orixe da especie.
Ante semellante currículo aos xefes, non lles quedou máis remedio que deixarlles facer a proba ás mozas. As camelias empezaron a percorrer o mundo e fóronse colocando en puntos estratéxicos. As árbores empezaron a medrar e a desenvolver as súas raíces, estas eran tan abundantes e fortes que pronto empezaron a frear a Terra, os habitantes xa nunca máis sufriron mareos nin caían da cama, o mundo viraba amodo e daba gusto vivir nel. As camelias foron nomeadas heroínas do mundo e déuselles como agasallo unha parte do mundo para vivir. Esa parte do mundo chámase Galicia e desde entón as camelias viven aquí coas súas flores de cores alegres, máis alegres que o nariz dun paiaso, coas súas flores de cor branca que brillan como o sol nos días nubrados e son as estrelas cando chega a noite, coas súas follas sempre verdes refuxio de miles de paxaros cando chove e coas súas fortes raíces suxeitando moi ben a Terra
.

A.Cris
Fotos realizadas por A. Cris
Cuentos de camelias y otros relatos creados por A. Cris

viernes, 16 de enero de 2009

Las tres princesas - As tres princesas


Rodeado de grandes bosques y donde el agua del río se abría camino despertando el musgo y rizando los helechos, se alzaba un viejo y misterioso castillo. Los dueños habían mandado colocar una extraña inscripción en la entrada que rezaba así - “BAI – YANG – CHA” y que nadie del lugar lograba adivinar su significado.
En el castillo se conservaba y se cumplía una antiquísima tradición. Todas las niñas nacidas en él, que fueran de piel muy blanca deberían llamarse Alba.
Los señores del castillo ya tenían dos Albas, dos princesas de piel tan blanca, que ni el nácar de las perlas podía irradiar tanta belleza. Sus padres decidieron añadirle otro nombre para diferenciarlas. A la mayor la llamaron “Alba Plena” y a la pequeña “Alba Simplex”

Un día a la semana los dueños del castillo permitían a los lugareños visitar los jardines y podían ver alguna vez la deslumbrante belleza de las princesas. Las jóvenes princesas cuidaban su piel con el don de la magia, y en los meses de verano se protegían de las quemaduras del sol convirtiendo su piel en una gama de maravillosos tonos verdes. Pronto corrió la voz y venían gentes de todos los lugares del mundo para verlas.
Cualquier época del año era buena para admirarlas, los tonos verdes resultaban sorprendentes pero los blancos, no tenían igual.Un día de esos que el agua del rió despertaba el musgo y rizaba los helechos, atraídos por la fama de las princesas llegaron al castillo dos hombres de ojos achinados... cuando llegaron a la entrada, uno leyó con admiración “BAI – YAG – CHA” los demás visitantes los miraban preguntando con sus ojos, y el otro hombre comprendiendo su curiosidad tradujo “CAMELIA EXTRAÑA BLANCA”
.
Camelia japónica"Alba Plena"

Camelia japónica "Alba Simplex"
En el momento que todo esto sucedía, otra Alba nacía en el castillo a la que añadirían el sobrenombre de Fimbriata.
Camelia japónica - "Alba Fimbriata"

As tres princesas

Rodeado de grandes bosques e onde a auga do río abríase camiño espertando o brión e rizando os fentos, alzábase un vello e misterioso castelo. Os donos mandaran colocar unha estraña inscrición na entrada que rezaba así -“ BAI - YANG - CHA” - e que ninguén do lugar lograba adiviñar o seu significado. No castelo conservábase e cumpríase unha antiquísima tradición: todas as nenas nacidas nel, que fosen de pel moi branca deberían chamarse Alba. Os señores do castelo xa tiñan dúas Albas, dúas princesas de pel tan branca, que nin o nácar das perlas podía irradiar tanta beleza. Os seus pais decidiron engadirlle outro nome para diferencialas. Á maior chamárona “Alba Plena” e á pequena “Alba Simplex” Un día á semana os donos do castelo permitían aos aldeáns visitar os xardíns e podían ver algunha vez a cegadora beleza das princesas. As novas princesas coidaban a súa pel co don da maxia, e nos meses de verán protexíanse das queimaduras do sol convertendo a súa pel nunha gama de marabillosos tons verdes. Pronto correu a voz e viñan xentes de todos os lugares do mundo para velas. Calquera época do ano era boa para admiralas, os tons verdes resultaban sorprendentes pero os brancos, non tiñan igual. Un día deses que a auga do riu espertaba o brión e rizaba os fentos, atraídos pola fama das princesas chegaron ao castelo dous homes de ollos achinados... cando chegaron á entrada, un leu con admiración - “BAI - YAG - CHA” - os demais visitantes mirábanos preguntando cos seus ollos, e o outro home comprendendo a súa curiosidade traduciu - “CAMELIA EXTRAÑA BRANCA” -. No momento que todo isto sucedía, outra Alba nacía no castelo á que engadirían o sobrenome de Fimbriata.
Fotos realizadas por A. Cris
Cuentos de camelias y otros relatos creados por A. Cris

martes, 13 de enero de 2009

Melchor, Gaspar y Baltasar

Este pequeño cuento estaba pensado para la noche de Reyes. Fue entonces cuando tuve noticias del mensaje en botella y por cortesía a la persona que lo encontró le di preferencia y le conteste adecuadamente. No volví a recibir ningún otro mensaje, como buen ingles nada que ver con el carácter español, poniéndome en su lugar no quiero imaginar la fiesta que yo haría si tuviera la fortuna de encontrar un mensaje en botella, un acontecimiento que solo la suerte casual puede deparar.
Supongo que a nuestros queridos niños no les importara recordar la noche mágica de reyes cualquier día del año. Un beso para todos. A. Cris




Érase una vez una villa marinera, Sus primeros habitantes la bautizaron con el nombre de Marín para guardar dentro de él dos significados, mar y marinero.
En la noche mágica, cuando todos estaban esperando la llegada de los Reyes Magos… en una casa de la villa nacían tres gatos, sus dueños sin dudarlo los llamaron, Melchor Gaspar y Baltasar.
Los gatos fueron creciendo y antes de hacer el año ya tenían fama de grandes escaladores de tejados. Tenían pasión por el tejado de la lonja del pescado y mientras planeaban nuevas aventuras, les gustaba saborear las delicias del mar.


Melchor era un gran especialista del pescado azul, comía las mejores sardinas y caballas, manjar que favorecía el color de sus ojos.


Gaspar el más soñador y aventurero, se atrevía con las merluzas, pescado que muchas veces superaba el tamaño del gato, pero él muy listo no perdía el tiempo en esfuerzos y se comía lo más rico y fácil, “las huevas de merluza”


Baltasar era el más fino y señoríto, preparaba sus festines merodeando cerca de las cajas de cigalas, pero este marisco siempre estaba vivo y la pinza de una cigala ya le había causado algún que otro susto, así que se conformaba con las gambas nada peligrosas para él.


En una de aquellas reuniones planearon encaramarse al tejado del palco de la música y quedaron para vivir la aventura la tarde noche del el cinco de Enero de aquel recién estrenado año.
Cuando llegaron a la alameda que rodea el palco, el ambiente era muy animado. Había mucha gente y muchos, muchos niños. El palco estaba iluminado con un montón de luces de fiesta y por un momento pensaron en dejar la aventura para otro día, pero la gente estaba tan distraída que nadie reparaba en ellos. Después de una primera inspección ocular comprendieron que la única posibilidad de llegar al tejado era haciéndolo desde un árbol cercano. Camuflados entre el gentío que no les hacia ni caso, treparon por el árbol y con mucho esfuerzo de un solo salto los tres gatos se adueñaron del palco. Nadie podía verlos el brillo de las luces no permitía distinguir las tres figuras, en cambio ellos podían ver todo mucho mejor.
De pronto la gente comenzó a gritar ¡ya vienen! ¡Ya están aquí los reyes magos! ¡Ya están aquí Melchor Gaspar y Baltasar! Los gatos muertos de miedo pensaron que toda la gente iría a por ellos, pero como nadie subía al tejado pensaron y con razón que ellos no eran los reyes, ellos solo eran tres gatos.


Entonces apareció una carroza llena de regalos y todos decían ¡hola rey Melchor! Y el rey mago en su carroza con las barbas muy blancas y su capa de terciopelo azul y blanca les lanzaba caramelos y pequeños regalos.
Luego apareció en otra carroza Gaspar con sus barbas doradas y su capa verde y oro.
Y detrás le seguía Baltasar que era el rey negro con su turbante azul lleno de piedras preciosas y una pluma de faisán que lo hacia más alto.
Lanzaban caramelos sin parar y uno de los lanzamientos llego al tejado donde estaban los gatos. Entre un montón de caramelos apareció una pequeña bolsa la abrieron y dentro encontraron envueltos en papeles de colores pequeños trozos de turrón blando que era el único que podían comer los gatos y además una nota que decía…
Queridos, Melchor Gaspar y Baltasar: somos los reyes magos de oriente y necesitamos a alguien con experiencia para que nos ayude a repartir los regalos de esta noche mágica. Sabemos que vosotros conocéis muy bien todos los rincones de vuestra villa. Os esperamos a las doce de la noche en vuestro lugar preferido.
Un abrazo, Melchor Gaspar Y Baltasar, los reyes magos de oriente.



Al día siguiente los marineros del lugar, oían roncar bajo la vieja lancha de Paco a tres gatos agotados mientras dormían a pierna suelta.

Fotos realizadas por A. Cris
“Melchor Gaspar y Baltasar” relato creado por A. Cris

domingo, 28 de diciembre de 2008

Lenda das camelias brancas

Ahora que esta terminando el año, me apetece recordar otros tiempos… Cuando aun ni soñaba con tener un blog allá por el año 1992 me regalaron una pluma y comencé a escribir casi todos los días los pequeños acontecimientos que ocurrían en la huerta. Fue entonces cuando empezó a crearse un pequeño jardín rustico que hoy día os asombrarías de lo crecido que esta todo. El diario se titula “El sitio de mi recreo” titulo de una canción muy de moda entonces. Es un libro manuscrito, con fotos y pequeños dibujos a acuarela, el acontecer diario y relatos cortos. Fue entonces cuando escribí por primera vez “La leyenda de las camelias blancas” corresponde al día 2 de Abril pagina 103.
El 28 de noviembre de 2007 la publique en este blog y hoy me apetece publicarla de nuevo en mi lengua materna, el idioma Gallego. Para todos los que le sea algo difícil entenderlo tenéis la versión en español pinchando en “Leyenda de las camelias blancas".




LENDA DAS CAMELIAS BRANCAS
Ao principio dos tempos, unha noite as moitas estrelas e novas irmás discutían e rivalizaban entre elas cal era a máis bela, e por máis que argumentaban, todas querían ser a raíña da beleza. E... !a ver quen gañaba! ¡eu brillo máis ¡ ¡eu son máis grande ¡ ¡eu mais lixeira!..... Como aquilo non era bo, e coas súas discusións rompían a paz do firmamento, a lúa interveu e quixo pór orde en todo aquel balbordo. E dixo a lúa. Todas sodes novas e belas miñas queridas estrelas e como o firmamento é moi grande poderedes reinar nel e lucir a vosa beleza, repartirvos pois e acabar a guerra. As estrelas obedientes acataron a lei nova... Unhas expandíronse cara ao norte, outras cara ao sur, outras en grupos formando ronseis de luz ... unha das máis grandes decidiu reinar preto da terra, dándonos así luz e calor provocando o crecemento de árbores de gran beleza . Outras viaxaron e viaxaron buscando sitio para lucir a súa gran luz, a súa perfección o seu branco purísimo .Contan que cansadas, un día que a estrela grande iluminaba a terra, viron unha árbore que resulto ser unha camelia, lucia gran cantidade de flores brancas e decidiron repousar nela ,durmindo as estrelas cada unha nunha flor da camelia. Ao día seguinte, xa recuperadas as forzas deron grazas á camelia e... foi entón cando se dixeron, non vos parecen estas flores un ceo para vivir nelas? Así foi como as estrelas convertéronse en camelias, desde entón as camelias brancas son as estrelas da terra, competindo coas do ceo e brillando como elas.

Cuentos de camelias y otros relatos creados por A. Cris
Fotos realizadas por A. Cris

miércoles, 24 de diciembre de 2008

La Nochebuena más cara del mundo - A Noiteboa máis cara do mundo

Al fondo de la ría, las islas Ons y Onza
Hoy tenían una tarde fea y tormentosa…
Aquel montículo lo poblaban un pequeño grupo de casas, todas miraban al mar y estaban acostumbradas a los cambios bruscos.
Los niños que vivían allí querían tener una Nochebuena especial. Para eso todos agarrados de las manos, frente al mar empezaron a pedir al viento un cambio brusco, digno de la mejor Nochebuena.
Hoxe tiñan unha tarde fea e tormentosa...Aquel montículo poboábano un pequeno grupo de casas, todas miraban ao mar e estaban afeitas aos cambios bruscos. Os nenos que vivían alí querían ter unha Noiteboa especial. Para iso todos agarrados das mans, fronte ao mar empezaron a pedir ao vento un cambio brusco, digno da mellor Noiteboa.

Aguete
…Y el viento que era un tipo noble y generoso, sopló fuerte y se la concedió. Entonces, los niños y las casas formaron las siluetas más hermosas del mundo.
...E o vento que era un tipo nobre e xeneroso, soprou forte e concedeulla. Entón, os nenos e as casas formaron as siluetas máis fermosas do mundo.


"Puesta" mi amiga de la playa

Hasta los gatos querían lucir las suyas.
Ata os gatos querían lucir as súas.

Y los árboles desnudos de hojas parecían calentarse con aquellos reflejos dorados.
Todos estaban contentos con aquel cambio brusco, habían recibido como regalo la Nochebuena más cara del mundo ¡una Nochebuena de oro!
E as árbores espidas de follas parecían quentarse con aqueles reflexos dourados.
Todos estaban contentos con aquel cambio brusco, recibiran como regalo a Noiteboa máis cara do mundo ¡unha Noiteboa de ouro!

A. Cris

“La Nochebuena más cara del mundo” un relato creado por A. Cris
Fotos realizadas por A. Cris

martes, 9 de diciembre de 2008

La camelia del pirata

Isla de Tanbo (Marín)

En los tiempos que los piratas campaban a sus anchas, un mozo nacido en la Moureira muy cerca de la desembocadura del rió Lerez en Pontevedra, soñaba con navegar y recorrer el mundo. Al muelle de las Corbaceiras solo llegaban barcos de poco calado, pues la zona era ya casi más río que mar. Y para poder cumplir su sueño Benito no tuvo más remedio que acercarse hasta el puerto de Marín. Pronto se hizo un experto marinero, incluso se consideraba capaz de gobernar un barco. Y sucedió que un día él y sus compañeros decidieron rebelarse contra el capitán de la goleta “El defensor de Pedro” barco dedicado a la trata de esclavos y otras mercancías muy valiosas para aquellos tiempos. Decidieron amotinarse en pleno Océano Atlántico. Y después de una encarnizada lucha salieron triunfadores adueñándose del barco. Lo bautizaron con el nombre de “La Burla Negra” y se dedicaron a la piratería, convirtiéndose así, en el terror para cualquier barco que se cruzaba en su camino.

Templo antiguo (Marín)
B. Soto fondeaba siempre en medio de la ría y con grandes botes a remo él y su tripulación arribaban al puerto de Marín. Haciendo creer a todos que era un honrado naviero, acudía a la iglesia en procesión con toda la tripulación para oír misa en acción de gracias por llegar todos, sanos y salvos a puerto.
Era muy respetado y halagado por su gran generosidad, además de buen cristiano y hombre de fe.

Camelia japónica Adolphe Audusson, realizada en plata a tamaño natural

Un día solicito los servicios de un orfebre, necesitaba un buen artesano para hacerle un encargo para su amada. El encargo consistía en hacer una camelia en plata a tamaño natural y dejaba los detalles a la maestría del joyero. Pago por anticipado con onzas de oro, pagando más valorando su trabajo que el gasto en plata. El orfebre tenia de sobra para realizar y cobrar su trabajo.
El tiempo para realizar la camelia era más que suficiente, pues el respetable naviero emprendía viaje a Brasil por lo que el regreso no estaba previsto para menos de un año.
Entusiasmado por el encargo el orfebre se puso manos a la obra enseguida. Primero busco su camelia preferida, la más grande, la más espectacular de las camelias. Separo y contó los pétalos, los estambres y los pistilos, selecciono tres o cuatro hojas, midió todo al milímetro y con suma paciencia hizo las plantillas.
Lamino la plata y empezó con los pétalos uno a uno… en menos del tiempo que pensaba la camelia estaba formada. La pulió y dio unos tonos de vejez a la plata, la pieza tenía un peso más que razonable y los toques mágicos dorados que tenía la camelia pertenecían al secreto profesional de su creador. Ahora solo faltaba conservarla en buen estado. Tras calentar una serie de componentes se formo un liquido viscoso y transparente, sumergió la camelia en el y la dejo secar.

Atardecer azul en Portocelo (Marín)

Cuando salieron de Marín atardecía. Al llegar a la altura de la playa de Portocelo el espectáculo era un capricho de los Dioses “Un atardecer azul”. En ese momento el pirata saco la camelia del cofre que le había entregado el orfebre y suavemente la dejo caer en el mar…
Benito Soto ya nunca regresaría a Galicia. Poco tiempo después seria apresado por los ingleses, juzgado y condenado a morir en la horca.

Planta esquematica de faros y balizamientos de la ría de ( Marín y Pontevedra)

Cuando revisaron el barco, encontraron en su camarote numerosas pruebas de sus robos y fechorías. Sobre el escritorio llamaba la atención un sencillo mapa o carta marina sobre el que reposaba una camelia. Subrayado en rojo un nombre… “Marín”. Durante unos días este mapa trajo de cabeza a los ingleses que intentaban encontrar algún significado a las señales, para más tarde quitarle importancia al deducir que se trataría de algún amorío del pirata.

Aun hoy, los marineros del lugar aseguran ver, en los extraños y bellos atardeceres de tonos azules, a una sirena entre el mar y las rocas de la playa de Portocelo mirando al mar, con su melena al viento, adornada por una hermosa camelia de plata.
A.Cris
En este mini relato dejo entrever muy poco, es una especie de boceto que dio pie a lo que realmente es la historia de “La camelia del pirata”. La historia completa no esta publicada en ningún lado, queda guardada en mi escritorio esperando el momento propicio, ese momento mágico en que los relatos ven la luz en manos de un lector
Abuela Cris.

Fotos realizadas por A. Cris
(Inspirado en el famoso pirata pontevedres, Benito Soto)

jueves, 4 de diciembre de 2008

La gatita astronauta

Hoy nuestro nieto Diego cumple cuatro años. ¡FELICIDADES DIEGO!

LA GATITA ASTRONAUTA
Un día la gatita de casa le preguntó a Iago: ¿Cuántos años vas a cumplir? Y Iago le dijo 9 entonces la gatita comenzó a subir por los tejados más altos, por los árboles más altos, subió por uno muy alto muy alto, y llegó a las estrellas. Allí agarró 9 estrellas con las uñas, y se las trajo a Iago. Entonces le preguntó a Diego: ¿Cuantos años vas a cumplir? Y Diego le dijo 4. Entonces la gatita comenzó a subir por los tejados más altos, por los árboles más altos, subió por uno muy alto muy alto, y llegó alas estrellas. Agarró 4 estrellas con las uñas, y se las trajo a Diego.
Los dos hermanos estaban contentísimos entonces la agatita les preguntó si querían algo más, y Diego le dijo: Mi abuela dice que los perros cuando se sienten viejos van a dormir a las estrellas. Queremos que busques a Runa y le des un beso de nuestra parte. Entonces comenzó a subir por los tejados más altos, por los árboles más altos, subió por uno muy alto muy alto, y llegó a las estrellas, encontró a Runa durmiendo, rasco con las uñas su cabecita, la despertó, y le dijo: Vengo de parte de Iago y Diego a darte un beso. Runa contenta le dio las gracias y una estrella. Esta es para mi hija Tana, y se quedó dormida. Entonces la gatita regresó corriendo para la tierra y le dio la estrella al abuelo Toño, que la colocó en el banco de madera, junto a Tana para siempre.


Un día a gatita da casa preguntoulle a Iago: Cantos anos vas cumprir? E Iago díxolle 9 entón a gatita comezou a subir polos tellados máis altos, polas árbores máis altas, subiu por un moi alto moi alto, e chegou ás estrelas. Alí agarrou 9 estrelas coas uñas, e tróuxollas a Iago. Entón preguntoulle a Diego: Cantos anos vas cumprir? E Diego díxolle 4. Entón a gatita comezou a subir polos tellados máis altos, polas árbores máis altas, subiu por un moi alto moi alto, e chegou ás estrelas. Agarrou 4 estrelas coas uñas, e tróuxollas a Diego. Os dous irmáns estaban contentísimos entón a agatita preguntoulles se querían algo máis, e Diego díxolle: A miña avoa di que os cans cando senten vellos van durmir ás estrelas. Queremos que busques a Runa e déaslle un bico da nosa parte. Entón comezou a subir polos tellados máis altos, polas árbores máis altas, subiu por un moi alto moi alto, e chegou ás estrelas, atopou a Runa durmindo, rascou coas uñas a súa cabecita, espertouna, e díxolle: veño de parte de Iago e Diego a darche un bico. Runa contenta deulle as grazas e unha estrela. Esta é para a miña filla Tana, e quedou durmida. Entón a gatita regresou correndo para a terra e deulle a estrela ao avó Toño, que a colocou no banco de madeira, xunto a Tana para sempre.
Cuentos de camelias y otros relatos creados por A.Cris
Fotos realizadas por A.Cris

martes, 25 de noviembre de 2008

Regalando colores - Regalando Cores

Allá en el “Puntal da Porta” rodeado de delfines y sirenas, medio escondido entre las islas Ons y Onza Neptuno ya esta esperando en la ría. Todo esta en calma, todos esperan impacientes… de pronto las sirenas gritan
¡Ya vienen! ¡Ya están aquí!
El cielo, lleno de colores, baja poquito a poco y se los regala al mar. Los peces son los primeros, ellos cogen un poco de todos los colores, las anémonas igual. Los corales ya se sabe, naranjas y rojos en cantidad.
Las sirenas reparan sus escamas con los brillos del mar. Y Neptuno pinta su carro con los más oscuros, los azul ultramar. Mientras los caballitos de mar, recogen otros brillos de colores, que Neptuno llevará para todas las caracolas, del fondo del mar.


Alá no “Puntal dá Porta” rodeado de golfiños e sereas, medio escondido entre as illas Ons e Onza Neptuno xa esta esperando na ría. Todo esta en calma, todos esperan impacientes... de súpeto as sereas gritan ¡Xa veñen! ¡Xa están aquí! O ceo, cheo de cores, baixa pouquiño a pouco e regálallos ao mar. Os peixes son os primeiros, eles collen un pouco de todas as cores, as anemones igual. Os corais xa se sabe, laranxas e vermellos en cantidade. As sereas reparan as súas escamas cos brillos do mar. E Neptuno pinta o seu carro cos máis escuros, os azul ultramar. Mentres os caballitos de mar, recollen outros brillos de cores, que Neptuno levará para todas as caracolas, do fondo do mar.

Fotos realizadas por A.Cris
Relato corto creado por A.Cris

miércoles, 12 de noviembre de 2008

UN REGALO PARA LA ABUELITA

Este es el cuento que la abuela Cris hizo para Diego, para llevar al cole con motivo de los bosques "as fragas".


Mami ya lo tienes aquí, ahora tengo que publicar también el de "El submarino amarillo", FELICIDADES. (Os gustarán).




miércoles, 17 de septiembre de 2008

El Nautilus

... Cuando llegaron al estrecho de Rande, la cantidad de galeones hundidos que la tripulación avistaba desde el Nautilus era impresionante, muchos casi enterrados por el lodo de la ría prometían una ardua tarea para los buzos.
Durante días, los buzos inspeccionaron sin descanso los pecios en busca de sus tesoros. Mientras el capitán Nemo sobre el Nautilos parado en medio de la ría de Vigo observaba desde lo alto la belleza de aquel paisaje, que para un hombre tan experimentado en viajes no pasaba desapercibida.
Después de unos cuantos días de inmersiones, el capitán Nemo decidió compensar a sus hombres con un día de descanso.
En aquel día claro y esplendido del mes de Febrero arribaron con sus barcas en la playa de Cesantes, muy cerca de la isla de San Simón, en la zona conocida como “La Punta”… sus estómagos hartos de tantas ostras, pulpos, camarones y otros manjares de la ría, ansiaban algo de carne, que auguraba ser sabrosa, pues a la vista estaban aquellos pastos tan verdes, que además tenían entre casas y Pazos, unos árboles de camelias, que en pleno invierno, lucían unas flores de color rojo, como los corales y las que eran blancas no había porcelana ni nácar de perla que las igualara.
En una vieja casona, un llamativo letrero rezaba “Taberna A Serea” y sin dudarlo entraron. La estancia era amplia llena de mesas de madera muy tosca y rustica, las paredes decoradas con caracolas marinas y conchas de ostras gigantes, daban una idea de la abundante riqueza de aquellas aguas, una vieja talla de un mascaron de proa en forma de sirena recostada sobre una gran piedra hacia las veces de mostrador. Al fondo, la cocinera delante de una gran lareira, adornada con ristras de chorizos, se afanaba en mantener el fuego que hacia hervir una olla de gran tamaño inundando toda la estancia con el olor del cocido, muy cerca colgando de una de las vigas otras ristras de ajos y cebollas entre pulpo y bacalo seco adornaban la cocina.
Los tripulantes del Nautilus tomaron asiento entorno a una larga mesa, hecha de madera de castaño, aserrada toscamente pero ya pulida por las muchas manos que sobre ella habían pasado. Paca, la cocinera se acerco a la tripulación con ánimo de preguntar que les apetecía, pero al contemplar aquellos rostros saboreando más que oler aquel cocido dijo: Teño un bo cocido que ofrecerlles, interésalles?Las miradas y gestos de regusto fueron más que suficientes y Paca se dispuso a llenar las fuentes con los chorizos, jamón, cabeza de cerdo pollo, ternera y abundante verdura de grelos y repollo. A los marineros aquel tiempo de espera se les hizo eterno.
Todos salieron de la taberna cantando y con la sensación de haber comido el manjar de los dioses… y aquel vino tinto del país que tanto ayudo a resbalar los manjares por la garganta, les hacia ahora sentirse alegres mientras regresaban al Nautilus.
Aquel día, trajo un hermoso atardecer, de esos que el sol convertido en una bola de fuego se sumerge en las aguas del mar allá en el fondo de la boca de la ría. El submarino comenzó a sumergirse como queriendo ir a su encuentro y cruzando el estrecho de Rande dejo atrás la playa de Cesantes, la ciudad de Vigo y tantos hermosos pueblos que forman su ría.
Navegando ya por el Océano Atlántico, el capitán Nemo y sus buzos hacían recuento de los tesoros acumulados.
… Entre ellos podían contarse una docena de árboles de camelias ascendidos ahora a la categoría de “Tesoros” que estamos seguros fueron plantados en alguna de las remotas islas donde tantas veces acudía el capitán Nemo para refugiarse y descansar de sus muchas aventuras por ultramar.

Todos saíron da taberna cantando e coa sensación de comer o manxar dos deuses... e aquel viño tinto do país que tanto axudou a escorregar os manxares pola garganta, lles cara a agora sentirse alegres mentres regresaban ao Nautilus. Aquel día, trouxo un fermoso atardecer, deses que o sol convertido nunha bóla de lume mergúllase nas augas do mar alá no fondo da boca da ría. O submarino comezou a mergullarse como querendo ir ao seu encontro e cruzando o estreito de Rande deixou atrás a praia de Cesantes, a cidade de Vigo e tantos fermosos pobos que forman a súa ría. Navegando xa polo Océano Atlántico, o capitán Nemo e os seus mergulladores facían reconto dos tesouros acumulados. ... Entre eles podían contarse unha ducia de árbores de camelias ascendidos agora á categoría de “Tesouros” que estamos seguros foron plantados nalgunha das remotas illas onde tantas veces acudía o capitán Nemo para refuxiarse e descansar das súas moitas aventuras por ultramar.A.Cris




Este pequeño relato esta inspirado em lás figuras del monumento instalado em lá playa de Cesantes al capitán Nemo (Nemo, em latim significa nadie) Ramón Lastra creador del monumento com la ayuda del escultor Sergio Portela hicieron este monumento a “Nadie”um homenage a Julio Verne por mencionar em su novela “20.000 léguas de viaje submarino” em el capitulo - 8/II parte “LaRía de Vigo” a esta ensenada de S. Simón y la ciudad de Vigo,
Fotos realizadas por A.Cris
Cuentos de camelias y otros relatos creados por A.Cris

sábado, 23 de agosto de 2008

La caja mágica de lápices de colores - A caixa máxica de lapis de cores

Y llego una tarde apacible y alegre del mes de Mayo, los dos niños se afanaban en estirar la manta de patchwork a cuadros rojos y verdes con casitas de colores bajo las camelias. Una vez logrado, colocaron su cuaderno de dibujo y su hermosa y mágica caja de lápices de colores que resultaba mucho más mágica cuando al abrirla sentías el olor que desprendían los lápices. Diego se tumbo a lo largo de la manta para comprobar su confortabilidad y pronto el agradable clima de Galicia
los hizo entrar en un pequeño relax.

¡Niños, venir ya esta la merienda, pan con chocolate y zumo de naranja!

Este grito de guerra los hizo levantarse de un brinco, obedeciendo las ordenes de su abuela y de su estomago sin rechistar, ningún niño que se precie podría resistirse a la anunciada merienda. Y… allí se quedo la manta, los cuadernos y la mágica caja de lápices de colores.
Cuando regresaron, de la caja habían desaparecido la mitad o más de los colores, para ser más exactos, faltaban todos los tonos verdes, rojos, malvas rosados granates y hasta el blanco, solo dejaron los azules naranjas y negro. Incluso faltaba el afilalápices. La cosa tenia mucho misterio, todo estaba en orden, ni huellas de pisadas ni rastros de algún animal, nada de nada parecía que los lápices de clores se los había llevado una nube sin tocar el suelo.

Y vino el mes de Junio, y las camelias empezaron a lucir unos tonos verdes como nunca lo hicieran sorprendentes tonalidades dignas del mejor pintor.

Y llego Septiembre y luego entre Octubre y Noviembre empezaron a florecer las
camelias blancas las blancas ,blanquísimas de siempre las “alba plenas” pero empezaron a suceder cosas raras, las camelias blancas famosas por su blanco puro, lucían unos tonos finísimos de color rosa verde o gris muy suave en el centro de su flor, el resultado simplemente era espectacular un tono tan delicado de color que solo una mano mágica podría hacerlo. Algunos árboles lucían más de un color en sus flores, y ya nadie dudaba de que algo mágico estuviera sucediendo.
E chego unha tarde apracible e alegre do mes de Maio, os dous nenos afanábanse en estirar a manta de patchwork a cadros vermellos e verdes con casiñas de cores baixo as camelias. Unha vez logrado, colocaron o seu caderno de debuxo e a súa fermosa e máxica caixa de lapis de cores que resultaba moito máis máxica cando ao abrila sentías o cheiro que desprendían os lapis. Diego tombouse ao longo da manta para comprobar a súa confortabilidad e pronto o agradable clima de Galicia fixoos entrar nun pequeno relax
¡Nenos vir, xa esta a merenda, pan con chocolate e zume de laranxa!
Este berro de guerra fíxoos levantarse dun brinco, obedecendo as ordes da súa avoa e da súa estomago sen rechistar, ningún neno que se prece podería resistirse á anunciada merenda. E... alí quedou a manta, os cadernos e a máxica caixa de lapis de cores. Cando regresaron, da caixa desapareceran a metade ou máis das cores, para ser máis exactos, faltaban todos os tons verdes, vermellos, malvas rosados granates e ata o branco, só deixaron os azuis laranxas e negro. Ata faltaba o afilalápices. A cousa tiña moito misterio, todo estaba en orde, nin pegadas de pisadas nin rastros dalgún animal, nada de nada parecía que os lapis de colores levárallos unha nube sen tocar o chan.
E veu o mes de Xuño, e as camelias empezaron a lucir uns tons verdes como nunca o fixesen sorprendentes tonalidades dignas do mellor pintor. E chego Setembro e logo entre Outubro e Novembro empezaron a florecer as primeiras camelias, si as primeiras que adoitan ser as brancas, as brancas blanquísimas de sempre as “alba plenas” pero empezaron a suceder cousas raras, as camelias brancas famosas polo seu branco puro, lucían uns tons finísimos de cor rosa verde ou gris moi suave no centro da súa flor, o resultado simplemente era espectacular un ton tan delicado de cor que só unha man máxica podería facelo. Algunhas árbores lucían máis dunha cor nas súas flores, e xa ninguén dubidaba de que algo máxico estivese sucedendo.


Fotos realizadas por A.Cris
Luego otras camelias blancas de toda la vida, presentaban rayas de color rojo y las de color rosa ahora aparecían con manchas de carmín o simplemente lucían dos colores mitad y mitad.
Logo outras camelias brancas de toda a vida, presentaban raias de cor vermella e as de cor rosa agora aparecían con manchas de carmín ou simplemente lucían dúas cores metade e metade



Y llego una tarde apacible y alegre del mes de Mayo, y los dos niños se afanaban en colocar la manta de patchwork a cuadros verdes y rojos con casitas de colores bajo la sombra de las camelias, su cuaderno de dibujo y su caja mágica de lápices de colores…

¡Niños venir, ya esta la merienda, pan con chocolate y zumo de naranja!

...y allí se quedaba la manta, los cuadernos y la mágica caja, con la mitad de los lápices de colores.
Y cuando regresaron…la caja estaba bacía, los lápices azules los naranjas y el negro habían desaparecido como los otros colores.


E chego unha tarde apracible e alegre do mes de Maio, os dous nenos afanábanse en estirar a manta de patchwork a cadros vermellos e verdes con casiñas de cores baixo as camélias co seu caderno de debuxo e a súa caixa máxica de lapis de cores...


¡Nenos vir, xa esta a merenda, pan con chocolate e zume de laranxa!


...e alí quedaba a manta, os cadernos e a máxica caixa, coa metade dos lapis de cores. E cando regresaron ...a caixa estaba baleira, os lapis azuis os laranxas e o negro desapareceran como os outros cores.


Y vino el mes de Junio y las hortensias lucían una espectacular gama de azules,
E veu o mes de Xuño e as hortensias lucían unha espectacular gama de azuis


... las camelias lucían sus maravillosos tonos verdes

...as camelias lucían os seus marabillosos tons verdes

... y los mirlos tenían las plumas negras más brillantes del lugar y su pico naranja se distinguía desde muy lejos.
... e os merlos tiñan as plumas negras máis brillantes do lugar e o seu pico laranxa distinguíase desde moi lonxe.

Y llego Septiembre y luego entre Octubre y Noviembre empezaron a florecer las camelias con sus atrevidos colores, como si algo mágico estuviera sucediendo.

Y llego una tarde apacible y alegre del mes de Mayo y los dos niños se afanaban en colocar la manta de patchwork a cuadros verdes y rojos con casitas de colores bajo la sombra de las camelias, con su cuaderno de dibujo y su caja de…

¡Niños venir, ya esta la merienda, pan con chocolate y zumo de naranja!

…Y allí se quedaba la manta, los cuadernos y la mágica caja ya vacía de lápices de colores.
Y cuando regresaron… la caja estaba llena, con todos los lápices en su sitio en perfecto orden, todos presentaban buen aspecto, bien afilados pero su tamaño se había reducido a la mitad, dándose por entendido que alguien los había usado mucho.
El afila lápiz reposaba en una esquina de la de aquella caja mágica.
E chegou Setembro e logo entre Outubro e Novembro empezaron a florecer as camelias coas súas atrevidas cores, coma se algo máxico estivese sucedendo.

E chego unha tarde apracible e alegre do mes de Maio, os dous nenos afanábanse en estirar a manta de patchwork a cadros vermellos e verdes con casiñas de cores baixo as camélias cós seus cadernos de debuxo e a sua caixa de...

!Nenos vir, xa esta a merenda, pan con chocolate e zume de laranxa!

...E alí quedaba a manta, os cadernos e a máxica caixa xa baleira de lapis de cores. E cando regresaron... a caixa estaba chea, con todos os lapis no seu sitio en perfecta orde, todos presentaban bo aspecto, ben afiados pero o seu tamaño reduciuse á metade, dándose por entendido que alguén os usou moito.
O afía lapis repousaba nunha esquina da daquela caixa máxica.
A.Cris
Cuentos de camelias y otros relatos creados por A.Cris